Me imagino el museo como un archipiélago. No es un continente, sino un archipiélago. […] Porque, al final, la idea [de un museo] hoy es poner en contacto al mundo con el mundo, poner en contacto algunos lugares del mundo con otros lugares del mundo… Debemos multiplicar el número de mundos dentro de los museos.
Édouard Glissant
La construcción de cualquier edificio o estructura, ya sea real o imaginaria, requiere una configuración del espacio. Esto evoca la idea de un archipiélago, tal como lo define Édouard Glissant en su texto fundamental, Poética de la relación (1990), donde el autor plantea el archipiélago como un grupo de islas sin ningún centro, lo que sugiere una red de relaciones entre unas y muchas otras. Glissant llama a las relaciones entre todas las cosas «el mundo», y “relación” es la cantidad final de todas las peculiaridades del mundo. La relación es nuestra forma de acercarnos al otro para intentar el cambio a través del intercambio, sin perdernos ni desnaturalizarnos.
La exposición ¿Puede el Archipiélago entrar en el Museo? es la presentación de un proyecto museológico, así como la manifestación de la filosofía de la Colección de Helga de Alvear. En ella se ha desafiado la tentación de imponer una narrativa singular. Al contrario, se trata de una exposición de fragmentos, de imágenes en transición, de mundos plurales y complejos. Es una muestra que plantea preguntas en lugar de proponer soluciones. La exposición presenta una selección de obras de la Colección de Helga de Alvear (algunas nunca exhibidas con anterioridad) de artistas de múltiples contextos.
¿Puede el Archipiélago entrar en el Museo? forja una relación entre estas obras y el mundo contemporáneo, con todas sus urgencias y discontinuidades. Esta constelación de obras invita al espectador a forjar asociaciones y a realizar un viaje que transforma, al tiempo que desarrolla una comunidad de relaciones.
Como parte del homenaje dedicado a Helga de Alvear el último capítulo de la exposición lleva por título «Nuevas islas para Helga: El sentido de la abstracción». con una selección de piezas ejemplo de la pasión de Helga de Alvear por la abstracción y el color, incluyendo algunas de las últimas adquisiciones de la coleccionista y obras nunca expuestas con anterioridad.
Obras de Georg Baselitz, Ángela de la Cruz, Ignasi Aballí, Ugo Rondidone, Thomas Hirschhorn, Dominique Gonzalez-Foerster, Daniel Buren, Haegue Yang, Etel Adnan, Rosemarie Trockel, Luc Tuymans, Francis Alÿs, Lygia Clarck, Walid Raad, Cristina Lucas y Carlos Bunga, entre muchos otros.
Sandra Guimarães, con María Jesús Ávila, Roberto Díaz y Miguel F. Campón.